sábado, 10 de abril de 2010

"Sueños semilla"... Jorge Bucay


En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades. ...Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo. En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, Cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar. Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos. Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles. Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla. Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta. Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez enceguecedora. Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos... Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro. Nada hay que temer, ...una sabiduría interior las acompaña... porque cada semilla sabe.... cómo llegar a ser árbol...

Se los queria compartir ... - Renata -...

lunes, 20 de abril de 2009

Divagues con bronca

Me siento mal. Mal de muchas maneras, todas mezcladas, y todavía no se cual de todas es más preocupante. Con los nervios hechos trizas, una descompostura de una semana causada por el stress y una importantísima decepción conmigo misma.

Argh! Odio sentirme decepcionada, esa clase de decepción en la que tu conciencia te grita “Viste, boluda? No te lo había advertido ya?”. Y si, una parte nuestra lo sabe, nos lo recuerda (usualmente ayudada con un montón de opiniones externas del mismo estilo). Pero no, vos mantenés la esperanza a como de lugar, tal vez con miedo a ver el panorama real por que sabés que esperar es mejor que enfrentarse con que las cosas están perdidas…

¿Pero como, no es que sos divina, linda, buena persona? “Ah si, pero…” y siempre hay un pero que nos deja hecha trizas, sin saber en donde metiste la pata tan descomunalmente para sentirte una basura y sin la autoestima que ya de por si cuesta conseguir y se hace imposible mantener en estas ocasiones.

Y te repetís como un salmo: “es un imbécil”, “el se lo pierde”, “me merezco mejor”; pero al final del día cuando te acostás lloras como una tarada por que podes merecerte mejor, pero elegís eso que no se da cuenta de lo afortunado que es tenerte a su lado. Lloras durmiendo, llorás en la mañana y te levantas con ese nudo en el estomago que sentís te corta el aire (lo bueno de esto es que por lo menos perdés peso). Prendes la computadora y ves que si! Se conecto! Pero no te respondió el mail, ni te dejó un mensajito offline (ni hablar de un mensaje al celular y mucho menos una llamada), y el gusto amargo que tenés en la boca se hace todavía mas fuerte. Y la única persona que realmente tiene la culpa sos vos misma, por esperar lo inesperable y creer a toda costa que lo que dijo era verdad. Decepción, entonces… por que todo comunica incluso cuando no queremos. Decepción que además no es absoluta, si no que es como un veneno de efecto lento y prolongado… la esperanza tiene esa manía de resurgir justito cuando creías que tenías todo bajo control y que ya habías cerrado el asunto.

Y entonces… que hacés? Con que te quedas de todo esto? El consuelo de saber que las mujeres venimos falladas de fábrica con esto de las relaciones queda corto, porque ni todo el dolor compartido hace que el tuyo se sienta menos. O por lo menos yo lo siento así, que de todas mis amigas y conocidas que me dicen que son todos iguales, que ninguno vale la pena, no me llega lo más mínimo por que yo sigo siendo yo, y por mas que me encantaría lavarme las manos y echarle toda la culpa, se que fui yo la que eligió creer sin medir las consecuencias. Y así quedo, sin saber si prefiero matarlo a él o matarme a mi, mientras trato de descargar la bronca escribiendo y sabiendo que para el final del día las esperanzas van a estar renovadas y voy a encontrar alguna excusa para justificar lo injustificable… para mañana volverme a sentir como una tonta.


Vero

lunes, 6 de abril de 2009

mis ojos? tus ojos...

si mis ojos hablaran como vos decis..dirían muchas más cosas de las que en un minuto tus labios podrían decir... si, a veces si creo en eso..en que una mirada dice más que mil palabras..pero mi problema es..cuando? me conformo con mirarte y pensar que estas entendiendo lo que quiero expresarte, pero cada día que pasa reafirmo que estoy muy errada. si entendieras que me estoy muriendo por un beso tuyo, no me preguntarías por qué lloro, si comprendieras mi ternura, no me dirías por qué hoy no te abracé, si compartieras mis alegrías, no me reprocharías un mensaje...si te ilusionaras con verme, no me soltarías la mano..

entonces, me planteo, mis ojos son el problema? o ... tus ojos tienen una ceguera andante que no te dejan ver lo que tenés en frente.. si mi amor..no la vecinita de al lado que anda siempre en faldita, sino la mujer que está frente a vos tooooodos los días haciéndote el aguante en todo, respetando tus tiempos, compartiendo tus alegrías y poniéndote el hombro en cada decisión..

entonces me lo planteo una vez más..son mis ojos??? ... o ... son los tuyos???? continuará

Azul

viernes, 12 de diciembre de 2008

"Lo hice pensando en vos"


Es una costumbre popular entre las mujeres decir que “los hombres son todos iguales” y ellos se defienden diciendo que somos nosotras, las mujeres, todas iguales. ¿Pero quién se creen que son?
El motivo de estar escribiendo esto, en vez de estar estudiando en este momento, es porque me molesta mucho que ellos se la pasen suponiendo lo que nosotras le podemos llegar a decir en determinadas circunstancias, por ejemplo: no te llamé porque supuse que ibas a estar durmiendo; no te dije que saliéramos porque supuse que querías salir con tus amigas; no te fui a visitar porque supuse que ibas a estar estudiando… la verdad que ellos dicen que no pueden entender como funciona nuestra cabeza pero a la vez están todo el tiempo pensando como nosotras o, mejor dicho lo que en realidad nosotras no pensamos pero ellos lo suponen.
Lo que no saben es que mientras ellos elaboran toda su teoría sobre la respuesta que les vamos a dar, nosotras estamos perdiendo nuestro tiempo esperando que nos llamen, nos inviten a salir o simplemente que podríamos pasar un hermoso momento juntos... si dieran señales de vida.
¿Por qué no nos consultan? ¿No sería más fácil? ¿No nos ahorraríamos algunas discusiones de pareja innecesarias?... Y para colmo cuando le haces el planteo de “como no me preguntaste!!!” ellos te miran con su mejor cara de novio enamorado y te dicen: “Mi amor, no te quería incomodar, lo hice pensando en vos”. Y después dicen que las complicadas somos las mujeres!!!!
Muchas gracias por pensar… pero nosotras podemos solas... también tenemos neuronas y, aunque ustedes (los hombres) no lo quieran reconocer, las usamos las 24 hs!!!!

Andre

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Resoluciones

Hoy me decidí. Como todos los días. Apenas abro los ojos, lo primero que cruza mi cabeza es “listo, ya esta, fue, se terminó”; con tanta seguridad que hasta asusta. El problema es que la fuerza de voluntad se va desvaneciendo a medida que pasan las horas, haciendo que mi resolución que parecía tan fuerte en la mañana, se convierta en un simple chiste al llegar la noche y encontrarme de nuevo llorando por él, que esta y no está, que me importa y no me importa.

¿Quién sabe? En una de esas uno de estos días por fin logro poner todo esto en pausa, en un lugar donde no moleste hasta que el vuelva, y yo pueda comprobar si todo lo que estoy sufriendo mientras espero en realidad vale la pena. Mi libertad no libre, una relación que no tiene título, solo una promesa de “cuando vuelva, voy a buscarte”. Ah, frase maldita. Hubiera preferido que me dijera… nada (y de paso, matemos al Messenger, Facebook, e Internet en general, que son los comprobados enemigos de la ansiedad amorosa).

¿Dónde quedaron esos días dónde podía ver las cosas de una manera fría? Y no llorar por cada película romántica, cada canción lenta. Por acá dicen que es bueno, de que por fin me permití sentir. Si, seguro, y el pasto ES mas verde del otro lado. Pero nunca te dicen que pasa cuando de una patada de devuelven a donde estabas antes, que como descolgada no sabes para donde arrancar.

Vale aclarar, que por más de que suene a pobre deprimida, la verdad es que no dejé de salir ni con amigos, ni de conocer hombres, ni de reírme como hice siempre. Pero es como si nada tuviera el mismo gusto. ¿Cuánto puede influir el conocer a una persona, que de un segundo al otro hace que todo lo que usualmente te llenaba, signifique muy poca cosa en comparación? No entiendo el corazón humano. Bueno, creo que nadie lo entiende, y si; se que no queda otra que bancársela cuando duele. Pero puedo quejarme… no?

Ah, debería seguir trabajando. Supongo que este es el resultado de mi débil resolución del día de hoy: descargarme en un blog. Por lo menos subí algo, jeje!

Vero

jueves, 27 de noviembre de 2008

Rompiendo el hielo


Era una noche, como cualquier otra, cuando en una de las tantas charlas que solemos tener se nos prendió la lamparita y nos dijimos:

-Porque no contar nuestras anécdotas, vivencias, pensamientos, maneras de ver la vida, estupideces y esas cosas que hablamos cuando nos juntamos, dos o mas (no hay limite para esto, es más, cuantas mas seamos, mas alboroto hacemos), a otras o, porque no, otros.

Aunque no es la intención, seguramente mas de una/o se va a sentir identificado… ¿Por qué?... es fácil, todas hacemos lo mismo, lo único es que a veces nos da vergüenza contarlo porque pensamos, erróneamente, que somos las únicas. O más simple, por que todos estamos locos de una u otra manera.

Y así fue como decidimos armar este espacio en el que le vamos a publicar al mundo un poco de nuestra vida personal y de años de amistad… ¿Cuántos son? Ya mejor ni recordarlo, se pasan rápido y nos estamos dando cuenta de que hemos crecido de golpe y que ya no somos adolescentes (en público al menos…)

¿Por dónde empezar? ¿Decimos quienes somos? Como si se pudiera decir eso en un post… aunque bien podemos contar que somos conocidas como Azul, Renata, Andrea y Vero. Con el tiempo, van a poder darse una idea de cómo es cada una, de las diferencias y las locuras que nos unen. Pero por hoy, vamos a terminar nuestra primer entrada acá (que difícil esto de la primera vez, no?). Con algo de suerte, prontito escribiremos de nuevo y no nos sea tan complicado pensar que decir (por que la verdad que venimos discutiendo esto de que escribir por primera vez desde hace un par de semanas… no se para que)

Besos!